Friday, September 14, 2012

DROGAS: Agresiones sexuales y otros delitos.

Víctima de las drogas de sumisión química puede ser cualquiera. Amnesia parcial, visión borrosa y sequedad en la boca son algunos de los efectos de la burundanga.

La víctima de una agresión sexual ha perdido la batalla en los tribunales y su agresor hoy está en la calle pero ella cuenta su historia porque le sirve de terapia. Los Mossos d’Esquadra se lo dijeron al mediodía: «Te llamamos para informarte de que tu agresor está en la calle».

El caso publicado en el diario LA RAZÓN, otro más de indefensión debido a la falta de un protocolo sanitario común en España.

La noche del 16 al 17 de julio de 2010 había salido de copas. Una amiga le insistió. Algo rápido. «Al día siguiente teníamos clase a las diez», comenta. Se les acercó un chico, Simo. «Parecía muy educado». La invitó a tomar algo. «Una bebida especial que preparan en este local», le dijo. Apenas probó un sorbo. Mojar los labios. Tampoco le apetecía beber. Entonces notó como se relajaba. Al principio era una sensación tenue. «Estaba pero no estaba». El informe del doctor Rivadulla, catedrático de Toxicología de la Universidad de Santiago de Compostela, lo describe bien: «Confusión con recuerdos vagos, cierto estado de desinhibición, sensaciones agradables, visión borrosa». A la mañana siguiente Adriana despertó desnuda en su habitación de la residencia de estudiantes donde se alojaba temporalmente. No recuerda qué había pasado ni cómo había llegado hasta allí. Tan sólo tenía por la impresión de haber tenido relaciones sexuales sin su consentimiento. Acababa de ser víctima de una droga conocida como burundanga. Te roba, durante varias horas, la voluntad y la memoria.

DIFICIL DE PROBAR.

Dos años después, la joven gallega ha tenido que abandonar Madrid. Ha vuelto a casa. Tiene estrés postraumático severo. Le cuesta vivir en una gran urbe. «No soy racista, pero lo paso muy mal cuando me cruzo con un magrebí».

Hospital Clinic de Barcelona, a pesar de que «es un centro de referencia para víctimas de agresiones sexuales», afirma Santiago Nogué, jefe de la Unidad de Toxicología. Cada año pasan unas 200 mujeres víctimas de violación y «cerca del 30 por ciento sugieren que les han dado alguna droga». El número de casos aumenta cada año, pero Nogué sostiene que «es una leyenda urbana. De los más de cien análisis que hemos realizado, ninguno ha dado positivo». Esto es lo que le ha ocurrido a Adriana. En su informe no consta que buscaran escopolamina o benzodiacepinas, dos de las drogas más utilizadas en la «sumisión química». «Veía borroso y no recordaba lo que ocurrió cuando me dieron la segunda copa».

En el programa Espejo Público de Antena 3 el día 25 de mayo de 2012 entrevistan al doctor Nogué del Clinic de Barcelona, el que afirma que en los tres últimos años en más de cien casos analizados no se ha encontrado Burundanga o Escopolamina en ningún caso y afirmando que se trata de una creencia popular.

La violación no es el único objetivo de los delincuentes que usan drogas de sumisión, también es un método para cometer robos, manifiesta Ana Martínez coordinadora adjunta de Urgencias del Hospital La Paz.

«Hemos registrado numerosos casos en los que las prostitutas drogan a sus clientes para llevarse todo lo que tienen».

EL «CHAMÁN-ACOSADOR»

En los foros de internet se alertaba, desde 2007, de un «enano peligroso» que actuaba por el madrileño barrio de Vallecas. Embaucaba a las mujeres con sus dotes de curandero para hacerles inhalar burundanga, o así lo cree la Policía Nacional, que el pasado 17 de mayo le detuvo por la única denuncia que se había registrado hasta el momento. Hoy, las denuncias superan las 40, sin embargo «Irita», como se le conoce en el mundo porno, sigue libre.

LOS PROTOCOLOS SANITARIOS.

Cientos de mujeres ven cómo su agresión queda impune tras ingerir drogas que doman la voluntad. La falta de un protocolo sanitario común aumenta la indefensión.

Tina Alarcón, directora de Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) igualmente critica con la dispersión de protocolos: “Los servicios hospitalarios no están sensibilizados”. “Hay mucho desconocimiento, lo que puede provocar que se cuestione a la víctima”, sostiene Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada. “El problema se agudiza cuando el médico actúa como un policía”.

Margarita Sánchez Pastor, responsable del comité de violencia de género del hospital La Paz, el centro de referencia en Madrid, comenta: “Cuando la víctima dice ‘No sé lo que me ha pasado, apenas recuerdo nada’, el protocolo se activa. Buscamos rastros químicos en sangre, pelo y orina para detectar si ha habido ingesta de sustancias que anulan la voluntad”. Pero el protocolo de La Paz no es unitario. No todos disponen de medios para detectar la sumisión química. Tampoco de mecanismos de coordinación con los centros forenses. “Son fundamentales y no se están poniendo en marcha”, lamenta Manuel López Rivadulla, catedrático de Toxicología Forense de la Universidad de Santiago de Compostela, una reconocida autoridad en la materia, quien añade: “Serían también muy útiles campañas de información los profesionales y la población, como ocurre en otros países. Ahora mismo, el 90% de los casos de abusos sexuales por sumisión química que se dan en España se nos escapan”.

El Instituto de Toxicología dependiente del Ministerio de Justicia, facilita las INSTRUCCIONES DE ACTUACIÓN EN CASOS DE AGRESIÓN SEXUAL CON SOSPECHA DE INTOXICACIÓN, instrucciones que por lo que se desprende no siempre se cumplen.

Según este protocolo, desde el Centro Sanitario se producirá “la comunicación inmediata a través del teléfono con el Juzgado de Guardia, que acordará la asistencia del médico forense.” En estos casos se producirá una actuación doble asistencial-pericial, en la que la función de la medicina forense incluye:
• Toma de muestras de interés legal
• Señalar la localización e importancia de las lesiones (fotografiar lesiones)
• Realización del Informe Médico Forense para el Juzgado.


Según dicho protocolo, son tres las muestras que deben tomarse de modo sistemático sangre, orina y cabello y que como es obvio, el Hospital Clinic de Barcelona ha omitido. La asociación de toxicólogos norteamericanos recomienda, además de las muestras anteriores los parches de sudor, que deben llevarse durante 3-7 días después de la agresión.

VÍDEOS TELECINCO

La burundanga, una droga muy peligrosa que provocan la sumisión de la víctima Esta droga suele ponerse en la bebida y el rastro desaparece muy rápidamente

"No sé si me besaron o que hicieron. No sentía ni tenía ningún pensamiento"Una víctima de la burundanga explica que fue robada tras echarle burundanga en la bebida

Un vendedor de burundanga explica los efectos de esta droga"Si una mujer va sola, le doy un toquecito y ya es mía"

Burundanga, droga milenaria usada para atacar

VER: DROGAS: «Sumisión química», rápida y de corta duración

sobrado.weboficial.com

José Sobrado García


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